Nicolas Guillén






Há alguns anos abracei este poema de Nicolas Guillén. Nunca o esqueci, pois projetei nele um delicado momento existencial. Está em uma edição bilíngue: Lagarto verde: antologia poética. Tradução Núcleo Leviatã de Tradução. Rio de Janeiro: Leviatã, 1992, p. 78.

Nada

El tiempo pasa silencioso
con un pasar de agua nocturna,
y ve mi frente taciturna
y ve mi pecho sin reposo.

En ese tiempo silencioso
hundo mi voz de agua nocturna
pongo la frente taciturna,
reposo el pecho sin reposo.

Guardo mi pena en el penario.
Guardo mi alma en el armario.
Guardo mi voz como una espada.

Ya nada tengo, nada quiero.
Ya nada busco, nada espero.
Nada.

Y yo era rico. Yo tenía
una guitarra de agua pura,
un ruiseñor en la espesura
y el gran fulgor del mediodía.

Pero perdi lo que tenía;
el ruiseñor y el água pura
y la guitarra y la espesura.
Se me hizo noche al mediodía.

Pido limosna. Pero em vano
tiendo la voz, abro la mano.
¿Comprende usted, desmemoriada?

Ya nada tengo, nada espero.
Ya nada busco, nada quero.
Nada

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